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Muertos y pobres infelices

Soy Leonardo, el autor de Muertos y pobres infelices.

Lo más probable es que encontraras este libro porque yo lo abandoné en algún café, subte, colectivo, tren, u otro lugar. También es posible que alguien te lo haya regalado o que lo estuviera tirado por ahí.

 

¿De qué se trata el libro?

Concretamente es un libro con tres cuentos o historias cortas de ficción donde la muerte y aquellos que deja atrás son el hilo conductor.

En Desahogo, un asesino escribe una carta a la madre de la víctima, años más tarde del crimen. En Ilusión, una joven sufre un accidente que la deja en coma. Cuando despierta, su vida no es la misma que recuerda. En Vida, un joven pierde a su padre, pero la inesperada pérdida lo obliga a contemplar su propia mortalidad.

 

¿Cómo se me ocurrió escribir estas historias?

La primera, Vida, nació por casualidad antes de entrar a un parcial en la sede de Avellaneda del CBC de la UBA. Yo recién terminada el tortuoso CBC y me adentraba en el segundo tramo, o segundo año de la carrera de Contador, la cual sigo cursando. Era el 2009 y mi mente pasaba más tiempo en la imaginación y en la fantasía que en el mundo real. En este libro se presenta en último lugar, pero no es de menor importancia ya que todos los elementos de mis escritos están presentes en ella, si bien en forma más cruda.

Desahogo fue la segunda historia que escribí. La terminé en el 2011, a los pocos meses de comenzar a trabajar en un estudio contable donde me pagaban una miseria por trabajar hasta después de hora. Mi mente, ahora con menos tiempo para divagar, se vio bombardeada por conceptos contables. Declaraciones juradas, balances y números. Pasé al ciclo profesional de la carrera, pero con los años me volví más reacio a soportar a la UBA y su ecosistema.

En el 2013, con Ilusión, mis frustraciones en lo laboral y universitario quedaron claramente plasmadas. La protagonista no pudo evitar ser hija de mis pensamientos, angustias y deseos, conscientes o inconscientes. Para entonces habían pasado dos años más, y mi vida parecía estar quieta en el mismo lugar. Seguía en el estudio contable, cada vez más angustiado, y en la UBA, cada vez más cansado. Sin embargo esta coyuntura me permitió también explorar muchos elementos nuevos: una protagonista mujer, una investigación previa a la redacción (debí buscar y estudiar información sobre el estado de coma para poder narrar esta historia de la forma más realista posible), un escenario levemente futurista, y un texto más detallista y cuidado.

 

Si el libro te gustó, por favor regalalo o "dejalo olvidado" en el tren, subte, colectivo, avión, café, facultad, o donde sea que te muevas, para que otro tenga la posibilidad de acercarse a mis historias. Y si lo podés poner en Twitter, mejor. Viste que a la gente le encanta poner pelotudeces ahí, y es buena publicidad. Gracias, extraño lector!

 

Sobre mí

Hace años, antes de entrar a un parcial en la sede de Avellaneda de la UBA se me ocurrió una escena que sería la idea central de una historia corta, que llamé Vida. Luego de aquella escribí Desahogo, y años más tarde, Ilusión.

Salido de dos colegios religiosos, ahora profundamente ateo, y aún cursando la carrera de contador en la UBA, que comencé hace casi diez años, mi verdadero interés fue siempre la escritura. Con los años me he dado cuenta de que no es en una oficina donde obtengo mi mayor recompensa, sino a través de mis escritos, de mis historias y personajes, que, si bien imaginados, son reflejo de profundas realidades, de mis pensamientos más arraigados y de mis opiniones más calladas.

 

Leonardo Damián

 
A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren, y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil. Seria eso, verdaderamente, ¿toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?
— Ernesto Sábato